El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha expresado que la aplicación de la LOCTI abre un proceso de intenso aprendizaje en materia de desarrollo científico y tecnológico y de movilización del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
; criterio éste que compartimos plenamente.
Uno de los personajes más influyentes en la construcción del pensamiento mundial moderno sobre la innovación y el desarrollo tecnológico lo constituye, sin lugar a dudas, el investigador británico Christopher Freeman, Profesor Emérito de la Universidad de Sussex en Inglaterra y autor de numerosísimos textos y artículos sobre la materia.
En una de sus publicaciones, traducida al español por Editorial Galac en 1993 y titulada “El reto de la innovación: el caso de Japón”, Freeman incluye un quinto capítulo dedicado, expresamente, a los países latinoamericanos. Como parte de ese texto complementario, el autor presenta un listado de actividades que considera característicos de los procesos exitosos de aprendizaje tecnológico en las empresas.
Consideramos de interés repasar ese material ante la nueva realidad creada en Venezuela desde la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI). Es ya conocida la importancia que ese instrumento legal otorga a las actividades de fortalecimiento del talento humano realizadas dentro de las empresas y dirigidas a consolidar procesos permanentes de aprendizaje y desarrollo tecnológico propios.
Después de dos años de vigencia de la Ley, aún persiste mucha discrepancia en cuanto al tipo de actividades de desarrollo del talento humano que pueden ser aplicadas a las obligaciones que establece la LOCTI. Es un tema de la mayor importancia en cuanto al impacto potencial de la Ley en la construcción de capacidades tecnológicas reales en el sector empresarial nacional, para el cual no existen criterios absolutos o definiciones taxativas, ni en Venezuela, ni en ninguna parte del mundo.
Es por ello que la pregunta: ¿Cuáles actividades contribuyen al desarrollo del potencial creador de los integrantes de una empresa y, en consecuencia, a la generación de nuevo conocimiento tecnológico propio, y cuáles no?, reviste una gran importancia en la actualidad venezolana.
La respuesta que se le dé a esta pregunta determinará, en gran medida, la trascendencia y el impacto de los esfuerzos que hagan las empresas en hacer un uso efectivo de los recursos financieros que prevé la LOCTI. De aquí que la lista de actividades ofrecida por Freeman en la publicación antes mencionada, identificada como “Fuentes de aprendizaje tecnológico en la empresa”, constituya, a nuestro juicio, un interesante instrumento, un punto de partida sólido, para la construcción de criterios de validación de los proyectos formulados por las empresas como parte de sus esfuerzos de generación de nuevo conocimiento tecnológico. Las actividades en cuestión, son las siguientes:
1) Reclutamiento de ingenieros, científicos y técnicos.
2) Contactos continuos con las facultades de ingeniería y ciencias y con diversas instituciones de capacitación técnica facilitados por (1)
3) Actividades de investigación, diseño, desarrollo, software y entrenamiento realizadas en la empresa y basadas en (1) y (2)
4) Otros servicios científicos y técnicos internos para mejorar productos, procesos y sistemas.
5) Consultoría con instituciones públicas y privadas de asesoría técnica y gerencial.
6) Asociaciones de investigación y participación en otras redes de investigación.
7) Revisión de publicaciones científicas y técnicas, de patentes y de otras fuentes mundiales de información.
8) Contactos formales e informales con instituciones públicas del área de ciencia y tecnología.
9) Inversiones conjuntas y adquisiciones de otras empresas.
10) Contratos de investigación con terceros.
11) Experiencia en la producción, control de calidad y pruebas.
12) Experiencia en la comercialización y en la comunicación con los usuarios.
13) Experiencia participando en redes de subcontratación.
14) Experiencia en el diseño de plantas y maquinarias, su construcción y mejora.
15) Compra, prueba y uso de nuevos materiales, bienes de capital y software.
16) Asesoría, recomendaciones y servicios por parte de los proveedores de maquinarias, planta, materiales y software.
17) Adquisición de licencias para productos y procesos nuevos, incluyendo disposiciones para la transferencia de “know how”, entrenamiento y uso de equipos.
Para muchos, la primera reacción a la lectura de este listado será de sorpresa ante la diversidad de actividades que ella contiene; en cierta manera, creemos, en esa sorpresa se deriva de una percepción estereotipada acerca del contenido generalmente aceptado de lo que puede ser considerado “conocimiento tecnológico” – concepto éste que usualmente relacionamos exclusivamente con esfuerzos de investigación y desarrollo, pero que en opinión de una autoridad mundial como Freeman se vincula también con funciones cotidianas como la “experiencia en producción, control de calidad y pruebas”, la “experiencia en la comercialización”, la “consultoría en asesoría técnica y gerencial”, entre otras.
El objetivo fundamental de la LOCTI, según reza el artículo 1 de la misma es “… fomentar la capacidad para la generación, uso y circulación del conocimiento y de impulsar el desarrollo nacional”. Consideramos que para asegurar el logro de este objetivo dentro de las empresas, es determinante la realización de todo tipo de actividades con una clara vocación de sustentación de procesos de aprendizaje tecnológico paralelos; lo verdaderamente crucial, es que el ejecutante de esas actividades esté plenamente consciente del potencial de adquisición o generación de conocimientos tecnológicos asociado a la realización de las mismas y, más importante aún, de la necesidad de apropiación de esos conocimientos, en adición a los resultados productivos o comerciales perseguidos .
En consecuencia, la aplicabilidad de actividades de desarrollo del talento humano al cumplimiento de las obligaciones definidas por la Ley, debe ser establecida en función del impacto final que esas actividades produzcan en los procesos de generación, uso y circulación del conocimiento en la propia empresa, sus organizaciones aliadas y el contexto social que la rodea. Es muy difícil pretender valorar y calificar a priori el potencial de contribución de estas actividades sin caer en una sobresimplificación de los procesos de aprendizaje tecnológico en la empresa, la cual pudiese llegar a “banalizar” los objetivos de la LOCTI.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha expresado que la aplicación de la LOCTI abre un proceso de intenso aprendizaje en materia de desarrollo científico y tecnológico y de movilización del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; criterio éste que compartimos plenamente. En consecuencia, consideramos que todas las instituciones integrantes de este Sistema, desde el propio Ministerio y el Observatorio, hasta la más pequeña de las empresas contribuyentes, pasando por universidades, centros de I&D, consultoras, etc., deben abordar la aplicación de la Ley desde esta perspectiva. Tanto la planificiación de las actividades en las empresas, como la verificación por parte del Ministerio deben ser realizadas con una visión amplia de lo que significa la promoción del aprendizaje y el desarrollo tecnológico nacional, el cual tiene que hacer, fundamentalmente, con resultados e impactos reales.
Autor: Simón Parisca - Eureka
Empresa Aliada: Eureka